El Libertario
Características de los sistemas democráticos.

La palabra “democracia” procede de dos términos griegos; démos, pueblo, y krátos, poder. Se utiliza, pues, el término democracia para designar aquellos sistemas políticos en los que el poder lo tiene el pueblo. Para entender en qué consiste un sistema democrático es preciso fijarse en algunos conceptos claves que a continuación se señalan:

Soberanía popular.

En los sistemas democráticos el “pueblo” son “todos los ciudadanos” que residen permanentemente en un territorio y que disfrutan de la mayoría de edad legal. Y sólo el “pueblo” puede decidir, y de esta manera legitimar, quiénes son los que le van a gobernar.

Igualdad política y partidos políticos.

Son “todos” los ciudadanos los que pueden elegir y ser elegidos para ocupar un cargo público. En el mundo actual ya no es posible la democracia directa de Atenas. Debido a la complejidad de las sociedades, y al gran número de personas que las componen, las democracias modernas son “democracias de partidos”. El medio normal de participación en la vida política de los ciudadanos lo constituyen los partidos políticos. Es preciso, pues, que exista una pluralidad de partidos políticos y que éstos posean la posibilidad de exponer libremente sus ideas. Si no hay oferta de ideas y de programas políticos diferentes, los ciudadanos carecen de la posibilidad de elegir a aquellos que puedan representar sus ideas sobre cómo organizar la sociedad.

Las democracias actuales son “representativas” o “indirectas”, puesto que los ciudadanos delegan en otros –en los dirigentes de los partidos- la solución de los asuntos públicos. Ello implica que los gobernantes deben ganarse la confianza de los ciudadanos para que éstos, en las elecciones que se celebran periódicamente, les renueven el voto en lugar de retirárselo.

Para poder corregir los errores en estos modelos democráticos debemos comenzar a movernos hacia otros modelos de democracia directa viables; como la democracia participativa o la democracia deliberativa; y finalmente instituir una :”Deliberative e-Democracy”. Pero jamas dejando el modelo de Republica Constitucional; para siempre tener un “gobierno de leyes y no de hombres” (John Adams), y evitar la tiranía populista.

La igualdad jurídica.

Los Estados democráticos son también Estados de derecho porque en ellos todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Esta “igualdad jurídica” entre todos los ciudadanos es también una exigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Para que la igualdad jurídica sea efectiva se requiere que haya separación entre los poderes del Estado, tal y como propuso Montesquieu en el siglo XVIII. El poder legislativo (parlamento) se encarga de hacer las leyes, el poder ejecutivo (gobierno) se encarga de aplicarlas, hacer que se cumplan, y el poder judicial (los jueces) que decide si se cumplen o no, han de ser independientes.

Frente a las monarquías absolutas que dominaron en Europa a lo largo de varios siglos y en las que todo el poder estaba en manos del monarca, la separación de poderes supuso una gran conquista en la lucha por la igualdad jurídica.

Mayorías y minorías.

En las democracias modernas las decisiones de adoptan normalmente de acuerdo con lo que dice la mayoría del Parlamento, después de un debate sobre el tema en cuestión. Este mecanismo de toma de decisiones conlleva una serie de problemas: ¿los gobiernos y los parlamentos deben gobernar y legislar para todos los ciudadanos o solamente para defender los intereses de aquellos a los que representa la mayoría parlamentaria?; ¿hasta qué punto hay que respetar a las minorías? Para poder dar una respuesta a estas cuestiones lo primero que hay que tener en cuenta son los requisitos que deben darse para que una decisión tomada por el Parlamento sea realmente democrática.

Se necesita en primer lugar que todos los ciudadanos tengan acceso a una información lo más objetiva posible sobre el tema en cuestión y que no esté manipulada por los medios de comunicación. Además, que ningún ciudadano se sienta amenazado o coaccionado por la libre expresión de sus ideas respecto al tema. Si estas dos condiciones se cumplen y las posiciones de los ciudadanos llegan al Parlamento a través de sus representantes políticos y se debate sobre ellas, se puede decir que la decisión que adopte la mayoría es una decisión democrática. Además, cualquier decisión democrática ha de intentar ser justa: es decir, ha de intentar coordinar los intereses de los representados por la mayoría parlamentaria con los de todos los ciudadanos.

Las minorías no pueden pretender imponer sus votos por la fuerza, ya que eso contradice la esencia de la democracia y pervierte el mecanismo democrático. Su papel consiste en tratar de convencer a los gobernantes de que su acción de gobierno debe respetar siempre las libertades y los derechos de todos y no solamente los de la mayoría. Por eso, la regla de oro del juego democrático es el respeto a los derechos humanos y a la Constitución de cada país.

Respeto a los derechos humanos.

De todos los sistemas de gobierno conocidos hasta la actualidad, la democracia es el único compatible con los valores proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el artículo 21:

  • Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
  • Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad a las funciones públicas de su país.
  • La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que ha de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Los déficits de la democracia.

La democracia, aunque sea el menos malo de los sistemas de gobierno, es un sistema vulnerable y frágil. Ya Rousseau hace referencia a ello señalando que los seres humanos se olvidan fácilmente del bien común y buscan con denuedo sus intereses y pasiones privadas. Por eso, la democracia siempre está amenazada por ciertos males morales como el egoísmo, la corrupción, la prepotencia o la ambición. Pero, a pesar de ello, la ventaja indiscutible de las sociedades democráticas es que siempre se puede sustituir a un gobernante por otro sin derramamiento de sangre, sin violencia.

A continuación nos referimos a algunos de los problemas más frecuentes que acucian a la democracia:

La falta de participación.

Un dato preocupante para el funcionamiento de las democracias actuales es el bajo índice de participación que se da en muchos procesos electorales, porque puede significar que los ciudadanos confían poco en las instituciones democráticas y en los partidos políticos, a los que ven muy alejados de sus problemas reales.

La mejor solución para este problema es la búsqueda de mecanismos y ámbitos de participación cercanos a los ciudadanos, sobre todo en su vida local y regional. Además, la democracia es algo más que acudir a las urnas cada cierto tiempo. Es una forma y un estilo de vida que exige un compromiso de participación activa a través de asociaciones, sindicatos, ONG, u otro tipo de organizaciones sociales cuyo objetivo es mejorar la vida ciudadana y controlar al gobierno.

Si los ciudadanos se abstienen de participar y controlar a sus gobernantes, y si son muy pocos los que se interesan por los asuntos políticos, el riesgo de corrupción y de abuso de poder puede ir socavando los fundamentos los fundamentos de una verdadera democracia. la información tendenciosa. La democracia exige una información clara y objetiva acerca de los temas sobre los que los ciudadanos han de tener una opinión y un razonamiento fundado. Sin información no puede haber opinión y mucho menos opinión fundamentada. Y sin opiniones fundamentadas somos presa fácil de la manipulación.

Los medios de comunicación, a través de los que la información llega a los ciudadanos, poseen un papel tan importante en las sociedades democráticas actuales que se ha hablado de ellos como un “cuarto poder”. También se ha dicho que la democracia actual es una democracia “mediática”, debido a que la imagen de los políticos y sus apariciones en televisión son, en gran medida, lo que determina el voto de los ciudadanos. En la sociedad del ocio y del espectáculo en la que vive el hombre de hoy, los votantes no suelen conocer los programas de los partidos políticos ni suelen leer los discursos de los líderes políticos, sino que la mayoría decide su voto por la opinión que se forja de ellos a través de la televisión.

Por eso, para que la democracia funcione adecuadamente, los medios de comunicación y de difusión han de ser libres, plurales y estar al servicio de la verdad y no de los intereses políticos y económicos de sus propietarios. Sin embargo, las cosas no van en esa dirección, con lo que esto supone de deterioro del sistema democrático. Es frecuente la utilización interesada de los medios de comunicación, lo que les importa tanto la verdad y la información objetiva cuanto la defensa ideológica e intereses de los propietarios de tales medios.

La desigualdad económica.

Si la democracia es un sistema de libertades y de derechos para todos los ciudadanos, tendría que conseguir un reparto de bienes y de recursos que fuera “suficiente” para todos, tendría que proporcionar una “igualdad económica”. Sin embargo, en la práctica totalidad de los países democráticos, se está muy lejos de esta situación, y mucho más lejos aún si se ve el problema desde el punto de vista internacional. Los sistemas democráticos no garantizan la igualdad económica de sus ciudadanos y, por ello, los más desfavorecidos, no tienen en gran estima esta forma de gobierno.

© Partido Libertario de Puerto Rico

Derecho a la defensa propia.

"Un gobierno y sus agentes, como regla de principio fundamental, no tienen la obligación general de prestación de servicios públicos, tales como protección policial, a cualquier ciudadano particular." - F. Hannon, Juez del Tribunal Supremo de EUA

Tenemos derechos inalienables, el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Inherente al ejercicio de esos derechos esta el derecho a la legítima defensa, por cualquier medio necesario. Los derechos inalienables a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad no tienen sentido alguno sin un derecho inalienable de defenderse —a si mismo, a su familia y su propiedad — de cualquier enemigo, nacional o extranjero.

Las armas en manos de los ciudadanos pueden ser utilizadas a discreción del individuo para la defensa del país, el derrocamiento de la tiranía o las defensa personal de la propiedad privada. Y solo usted como ciudadano puede decidir como ejercerlo.

No existe el “deber de proteger” de la policia:

  • Warren v. District of Columbia (444 A.2d. 1, D.C. Ct. of Ap. 1981) sostuvo lo anterior y declaro que “la policía no tiene el deber jurídico específico de brindar protección individual” aun cuando el despachador prometa que ya la ayuda va en camino; y que: “la policía sólo tiene la obligación general de proporcionar servicios al público en general; y que de no existir previo acuerdo, el elemento de negligencia no puede ser satisfecho.”

Protegerte de daños es tu responsabilidad como ciudadano e individuo. El numero de la fuerza policíaca en Puerto Rico es de aprox. 17,000 lo que da como resultado 1 policía por cada 217 ciudadanos. Con menos de una sexta parte de la fuerza activa en cualquier momento para patrullaje y prevención; es un numero relativamente bajo y la probabilidad de que puedan protegerte en un momento particular es muy baja o casi nula. Querer dar esta responsabilidad al estado y su gobierno, es simplemente inexigible, el estado no puede proveer seguridad en todo momento y a todas horas.

La policía no puede detener a un intruso, ladrón, acosador, secuestrador, violador o asesino de hacerle daño o quitarle su propiedad, su libertad o su vida. Pueden perseguirlo y detenerle sólo después de haberle robado, herido, secuestrado o matado a usted o alguien más. Usted esta mucho menos propenso a ser herido en una sociedad donde haya muchos propietarios de armas de fuego que en una donde los ciudadanos están desarmados - incluso si usted no es dueño de un arma de fuego.

Tienes el “derecho constitucional” a armarte:

  • “District of Columbia v. Heller”, 554 U.S. 570 (2008), “La Segunda Enmienda protege el derecho individual a poseer un arma de fuego sin relación con el servicio en una milicia, y usar ese arma para propósitos tradicionalmente legales, como la autodefensa dentro del hogar.”

La Corte Suprema de Justicia aclaró que la propiedad de armas es un derecho individual. Lamentablemente, el derecho fundamental a la auto-protección ha sido repetidamente violado por todos los niveles de gobierno, sobre todo aquí en Puerto Rico. Haciendo el proceso prohibitivamente costoso, engorroso y burocrático.

Afirmamos el derecho individual; reconocido por la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América, de todo ciudadano libre a poseer y portar armas.

Tienes el “deber y derecho” de protegerte:

  • Beard v. United States, 158 U.S. 550 (1895) “Un hombre asaltado en su propio espacio, sin provocación, por una persona armada con un arma mortal y, al parecer atentando contra su vida no está obligado a retirarse, pero puede mantenerse firme y defenderse con los medios que estén bajo su control, siempre y cuando no haya la intención previa de su parte para matar a su asaltante, y sin ningún propósito de hacer cualquier cosa más allá de lo necesario para poder salvar su propia vida. No es culpable de asesinato u homicidio si los resultados de la muerte a su asaltante resulta en tales circunstancias.”

Apoyamos la doctrina del “castle law” y la clausula de “stand your ground”, que libera expresamente a los ocupantes de la casa de cualquier obligación de retroceder o anunciar su intención de emplear la fuerza letal; antes de que pueda ser legalmente justificable hacerlo, para poder defenderse. Y que el defensor no tiene ningún requisito impuesto o de otro tipo, a abandonar un lugar en el que tenga un derecho a estar, o ceder espacio contra un asaltante. Y que no debe haber obligación de retirarse de cualquier lugar en que el defensor pueda estar legalmente.

Esta doctrina queda establecida en la jurisprudencia federal de USA en el que se afirma la legítima defensa contra una acusación de homicidio criminal, por invasion o asalto.

El único uso legítimo de la fuerza está en la defensa de los derechos individuales (a la vida, la libertad y la propiedad) en contra de la agresión. Esto es un derecho inherente e inalienable en cada individuo; y este puede aceptar ser ayudado por cualquier otra persona o grupo, para cumplirlo.

 

Nos oponemos inequívoca y terminantemente a la persecución de los ciudadanos por ejercer su derecho a defenderse -con fuerza letal- cuando su vida, su familia y propiedad se vean amenazadas.

Nos oponemos a todas las leyes, en cualquier nivel de gobierno, que requieran el registro de armas de fuego o restringir la propiedad, fabricación, transferencia o venta de armas de fuego o municiones.

Si usted está buscando un partido político que hace lo que dice; acerca de los derechos individuales y la responsabilidad personal, he encontrado el correcto.

© Partido Libertario de Puerto Rico

Postura sobre el aborto.

"El poder de elección lo tiene usted. Pero lo perderá cuando se imagine que usted puede elegir por los demás. Porque no puede." - Harry Browne

El aborto es un tema delicado y las personas pueden tener diferentes puntos de vista, que pueden desprenderse de una sincera y real preocupación por el bien común o por cuestiones religiosas, éticas o morales. Pero el estado debe mantenerse fuera del asunto; las opiniones religiosas, éticas o morales son de los individuos y no del estado. El estado no puede infringir las libertades personales de nadie, ni imponer la opinión de la mayoría sobre las minorías ni los individuos. El gobierno  debe dejar la decisión a cada persona para que en examen de conciencia, y en su particular situación y realidad, tome la decisión.